Se trata de la variante de Manaos y de la de Gran Bretaña; en la medida en que comiencen a circular con mayor frecuencia, empujarán los contagios hacia arriba

12 de abril de 2021

 

Nora Bär

La experiencia con la variante británica en distintos países, como Israel, Portugal, Dinamarca y Estados Unidos, sugiere que sería entre un 50% a un 70% más transmisible y de un 60% a un 65% más grave

El informe de la colaboración PAIS (Consorcio Interinstitucional para la Secuenciación del Genoma y Estudios Genómicos de SARS-CoV-2) en el que, sobre un total de 20 muestras analizadas de la ciudad de Olavarría, Provincia de Buenos Aires, se detectaron 11 con la variante del Reino Unido y tres con la de Manaos hizo saltar las alarmas de las autoridades sanitarias.

De la variante británica ya está establecido que hay circulación comunitaria. Si se confirma algo equivalente para la de Manaos (de la que se están sumando detecciones sin nexo epidemiológico), y teniendo en cuenta que hay decenas de países de los no hay información, la Argentina integraría un pequeño grupo en los que se constató cocirculación de ambas variantes altamente transmisibles, junto con Estados Unidos e Italia.

“La del Reino Unido ya fue detectada en 130 países y la de Manaos en 45 —precisa Humberto Debat, virólogo del Conicet en el INTA e investigador del consorcio PAIS—. Probablemente haya muchos en los cuales estén ambas. El nuestro es uno de los pocos de los que se tiene alguna evidencia de que estas variantes estarían circulando simultáneamente en una frecuencia importante”.

El consorcio PAIS se creó para auscultar la evolución del coronavirus y seguirles las huellas a las variantes de mayor preocupación. “El Ministerio de Salud quiere saber si están, y estudia casos individuales de vacunados o que tienen gravedad inusitada en todo el país —explica la coordinadora del proyecto, Mariana Viegas–. Nuestra colaboración tiene como objetivo hacer estudios genéticos evolutivos para entender cómo evoluciona el virus, y entender cómo se mueve y cómo se dispersa, pero no podemos hacerlo en tiempo real. Por eso, en diciembre, propusimos la estrategia de ir tomando laboratorios ‘centinelas’ de algunos lugares y ver qué había pasado en los últimos días. Es algo así como tomar una instantánea de lo que ocurrió la semana anterior”.

Para esto no se secuencia el genoma completo, sino un fragmento de la proteína de interés (Spike o “S”, que es donde se registran los cambios y la que se utiliza en muchas de las vacunas) que permite identificar si lo que están viendo es una de las tres variantes actuales de preocupación. “Con esta estrategia podemos confirmar que son la de Sudáfrica, la de Manaos o la del Reino Unido, pero no podemos decir qué linaje es: eso lo hacemos con estudios genómicos”, aclara Viegas.

Los centros de vigilancia informan el número total de muestras tomadas en la semana previa, y eligen al azar entre un cinco y un 10% de las positivas, que los científicos secuencian con el método “de Sanger”. Hasta ahora, se hizo un seguimiento de la ciudad de Buenos Aires, Gran Buenos Aires, Córdoba, Santa Fe y está por comenzar Neuquén.

En las últimas semanas de febrero se empezó a ver que ya había presencia constante de casos sin nexo epidemiológico de la variante del Reino Unido. Este muestreo permite hacer extrapolaciones y estimar estadísticamente la incidencia. “Lo que podemos ver es la punta del iceberg —destaca Viegas–. En las últimas dos semanas de febrero ya había sistemáticamente casos de la variante del Reino Unido; en las dos primeras de marzo, esa frecuencia pasó del 1 o 2% al 6 o 7%. En este momento, está circulando en CABA y esporádicamente en el Gran Buenos Aires”.

En Córdoba, por ahora lo único que se está haciendo es análisis de viajeros y sus contactos estrechos, por lo cual allí todavía no se puede confirmar la circulación comunitaria de ninguna de las variantes. A la brevedad se iniciarán estudios con la estrategia de laboratorios centinelas.

Con respecto de la de Manaos, los investigadores venían buscándola y en una semana detectaron dos casos sin nexo epidemiológico. “Esos dos que identificamos —subraya Viegas– representan un porcentaje del total que debe estar circulando. Desde entonces, la venimos viendo en forma sistemática. Los porcentajes todavía no están calculados porque queremos dividir entre AMBA y CABA”. Mañana se publicará un nuevo reporte.

Aunque todavía se carece de estudios epidemiológicos “limpios” (sin variables que confundan los resultados) para estimar la gravedad de los casos generados por la variante de Manaos, el aumento de la frecuencia relativa es muy similar a la que se vio en varias partes del mundo. La preocupación surge porque, de acuerdo con los cálculos, un aumento en el número de casos a la larga provocará más muertes.

Respecto de la cocirculación de ambas variantes, Viegas opina: “Tenemos que entender la gravedad de la situación: está establecidos que la de Manaos tiene mayor transmisibilidad y puede reinfectar, aunque todavía no podemos decir que es más mortal”.

La experiencia con la variante británica en distintos países, como Israel, Portugal, Dinamarca y Estados Unidos, sugiere que sería entre un 50% a un 70% más transmisible y de un 60% a un 65% más grave.

Tras las huellas del virus

A la información del proyecto PAIS, se suma la del Instituto Malbrán, que está procesando alrededor de 200 muestras semanales. “Estamos viendo de aumentar ese número —cuenta Analía Rearte, directora de Epidemiología del Ministerio de Salud de la Nación–. Recibimos una máquina que podría analizar unas 3000 semanales, pero faltan algunas cosas para terminar de instalarla”.

Según la funcionaria, de lo que ya existe un consenso importante es de que las variantes son más transmisibles y provocan altas cargas virales en los pacientes. Acerca de que afectan en mayor medida a los jóvenes o de que son más letales, solo hay reportes de casos y no es posible deducirlo de lo que sucede en un sistema de salud colapsado. “Claramente es algo que nos preocupa —dice–. Por ahora, los grupos de edad no tuvieron variación en relación con lo que veníamos viendo. Ni en gravedad ni en cantidad de casos”.

Lo que se intentó desde diciembre con las restricciones fronterizas y el resto de las medidas fue retrasar su circulación masiva, afirma Rearte. “Las secuenciaciones permiten ir monitoreando la situación epidemiológica. Si en algún municipio crece la circulación, puede poner en práctica estrategias más estrictas —explica–. No sería para nada sorpresivo que empiecen a detectarse cada vez más. Y vamos a hacer todo lo posible para que no desemboque en un aumento explosivo de casos. Si hay una variante que no queremos que llegue es la de Sudáfrica [la única de la que se sospecha con bastante fundamento que neutralizaría las vacunas]”.

Para Debat, se requieren estudios longitudinales donde se tomen muestras al azar de entre las positivas de las distintas regiones para inferir no solo su presencia, sino también su potencial establecimiento y aumento de frecuencia relativa. “Sabemos que algunas tienen una gran capacidad de remplazo del resto de los virus circulantes por lo que, llegado cierto umbral de frecuencia, en pocas semanas pueden convertirse en dominantes, es decir representar más del 50% de los casos, y por ende impulsar esta suerte de nueva pandemia con un virus más transmisible, y en algunos casos más severo, y con asociación a evasión o escape inmune. Vimos con preocupación que la variante del Reino Unido está aumentando su frecuencia y en semanas podría convertirse en dominante en el AMBA. Es importante destacar que existen una gran cantidad de provincias de nuestro país donde estos estudios longitudinales no se estarían realizando por lo que desconocemos cuál es su situación”.

Con el ingreso de las variantes ya consolidado, cabe preguntarse si son ellas las responsables del vertiginoso aumento de casos que muestra día a día el reporte de Covid del Ministerio de Salud de la Nación. Por ahora, sin embargo, los investigadores lo atribuyen a que un descenso de alrededor de cuatro grados en la temperatura en pocos días hizo que la mayoría pasara más tiempo en ambientes cerrados.

“Eso coincide perfectamente con el aumento de prevalencia de la variante británica, tanto según la curva predicha en febrero a partir de datos europeos, como por las estimaciones del proyecto PAIS y el informe de Olavarría —explica el químico analítico Roberto Etchenique, de la Facultad de Ciencias Exactas de la UBA–. Lo de las variantes recién empieza. Yo diría que una buena parte del aumento es por la conducta social y que ‘el efecto variantes’ se sumará”.

Según el científico, “la trayectoria que está teniendo el aumento de casos es muy estable. Parece haber explotado porque el aumento es exponencial, pero la tasa de crecimiento es constante desde el 23 de marzo. Como aumenta el mismo porcentaje por día, cada vez crece más; esta es precisamente la base del comportamiento exponencial. Lo esperable es que dentro de una semana, si se cumplen las medidas de restricción, la tasa baje un poco. O que no baje nada, si no se cumplen. El aumento de estas variantes lleva las tasas de contagio hacia arriba”.

Nora Bär