Un estudio hace foco en los detalles moleculares de los cúmulos de anticuerpos en algunos incidentes tras la aplicación de la Astrazeneca. Jenny Strasburg THE WALL STREET JOURNAL

NUEVA YORK.– Investigadores canadienses dicen haber localizado un puñado de aminoácidos que son blanco de anticuerpos cruciales, presentes en la sangre de algunos inoculados con la vacuna de Astrazeneca. El hallazgo ofrecería nuevas pistas sobre las causas de los inusuales trombos sanguíneos que algunos vinculan con esa vacuna.

Los resultados de esa revisión por pares, realizada por un equipo de investigadores de la Universidad Mcmaster, de Ontario, fueron publicados por la revista científica Nature y podrían ayudar a los médicos a detectar y tratar rápidamente esos extraños trombos, que surgen como respuesta inmunitaria del cuerpo y que es un combo de coagulación irregular y pérdida de las plaquetas que frenan el sangrado.

El estudio canadiense analizó muestras de sangre de inoculados con la vacuna de Astrazeneca y viene a sumarse a recientes investigaciones realizadas en Europa y otros lugares sobre los infrecuentes trombos vinculados con esa fórmula. Las autoridades sanitarias están monitoreando ese inusual efecto colateral sin desmedro del probado valor de las vacunas para combatir el Covid-19. Esos trombos, que algunos científicos ya denominan “trombocitopenia trombótica inmunitaria inducida por la vacuna” (VITT) también han sido vinculados con la dosis de Johnson & Johnson (J&J).

Aunque infrecuente, esa trombosis ya causó la muerte posvacunación de más de 170 adultos en el Reino Unido, Europa y Estados Unidos, según datos oficiales. Muchos de ellos eran adultos jóvenes y aparentemente sanos al momento de ser vacunados.

Las empresas ya anunciaron que llevarán a cabo más investigaciones para entender más a fondo el problema y creen que los beneficios de las vacunas superan ampliamente los riesgos. Las autoridades de salud y los gobiernos dicen que los beneficios de ambas vacunas, Astrazeneca y J&J, son mucho mayores que el peligro que puedan implicar, pero recomiendan que se advierta sobre esas potenciales complicaciones.

Mortimer Poncz, jefe de la división de hematología pediátrica del Hospital de Niños de Filadelfia, que no participó en el estudio canadiense, dice que los hallazgos podrían ayudar a los médicos a identificar rápidamente la VITT y acercar a los investigadores a la compresión de sus causas. Otro investigador de la VITT es Andreas Greinacher, profesor de medicina transfusional en la Clínica Universitaria Greifswald, Alemania, que califica de “muy interesante” el hallazgo canadiense y dice que da nuevas pistas sobre la coagulación inducida por vacunas, lo que podría conducir a un mejor tratamiento de ese cuadro.

Seguridad

Los científicos dicen que la investigación sobre las vacunas Covid-19 podría influir en la seguridad de las inoculaciones y los tratamientos para otros usos. La vacunación masiva ha sido una inusual oportunidad de estudiar efectos secundarios que en campañas de vacunación más restringidas podrían pasar desapercibidos.

Los infrecuentes reportes de trombos en la sangre aparecieron por primera vez a principios de marzo entre personas de Europa que habían recibido la vacuna desarrollada por Astrazeneca y la Universidad de Oxford. Desde entonces, Gran Bretaña, Canadá, Australia y los países de Europa y muchos otros a nivel mundial no aplican esa vacuna a los adultos mayores, y algunos países directamente no la usan. En Estados Unidos, esa trombosis a veces fatal también se ha manifestado en personas inoculadas con la vacuna de Johnson & Johnson.

Astrazeneca, con más de 600 millones de dosis distribuidas en todo el mundo, sigue siendo una vacuna importante, especialmente para los países que carecen de acceso a fórmulas más caras, pero en Estados Unidos su uso no está autorizado.

Los investigadores trabajan contra reloj para entender esa inusual combinación de bajos niveles de plaquetas y coágulos en sangre y su conexión con la vacuna, con la esperanza de lograr un rápido diagnóstico y así prevenir directamente la formación de coágulos, tal vez modificando la fórmula de la vacuna.

En Gran Bretaña, la trombosis VITT se ha dado en menos de dos personas por cada 100.000 inoculados con la primera dosis de Astrazeneca, y la mayor recurrencia se dio en personas menores de 50 años. Hasta el 23 de junio, sobre unos 45,2 millones de dosis administradas, el número total de casos después de la primera o segunda dosis en el Reino Unido fue de 395. De esos 395 pacientes con trombosis VITT, 70 murieron.

Este mes, las autoridades europeas dijeron haber observado 479 casos potenciales de VITT sobre 51,4 millones de vacunas de Astrazeneca aplicadas, o sea, poco menos de 1 por cada 100.000 dosis. Entre los inoculados con la vacuna de J&J hubo muchos menos casos: 21 casos entre 7 millones de vacunas, o sea, alrededor de 0,30 casos cada 100.000 personas. Del total de fallecimientos por trombosis VITT en Europa, 100 se produjeron después de recibir la vacuna de Astrazeneca y cuatro después de la de J&J, informaron los reguladores europeos.

A fines de junio, los funcionarios de salud de Estados Unidos dijeron tener 38 casos confirmados del síndrome de coagulación sanguínea entre más de 12,3 millones de inoculados con la vacuna de J&J, o sea, unos 0,31 casos cada 100.000 vacunados. En mayo, los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos informaron de tres casos letales y manifestaron que la evidencia “sugiere una asociación causal plausible” entre el síndrome VITT y la vacuna.

Ambas fórmulas son las denominadas “vacunas de vector viral”, que utilizan adenovirus de la gripe común modificados para transportar material genético a las células humanas, enseñándoles a fabricar proteínas de pico de Covid-19. Eso estimula al sistema inmunológico para crear anticuerpos y glóbulos blancos defensivos que preparan al cuerpo para protegernos del verdadero coronavirus cuando se cruza en nuestro camino.